Cuenta la leyenda, que hace muchos años, cuando los tigres podían hablar, que uno de ellos perseguía incansable a un pobre chico que por mucho que corría parecía no agrandar la distancia que le separaba de su feroz perseguidor.
Exhausto, el muchacho, que veía que no podía superar al animal en velocidad, decidió utilizar la razón. Frenó en seco y preguntole al tigre, mirándole directamente a los ojos.
– Oye, ¿ y tú, por qué me quieres comer?
A lo que el tigre respondió:
– Y tú, ¿ por qué eres tan apetecible?
